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Cantar puede mejorar el cerebro

Especialistas en neurociencia y musicoterapia recopilaron evidencia internacional que demuestra efectos positivos de prácticas vocales habituales.

Un informe publicado por The Telegraph reúne estudios internacionales y el aporte de especialistas en musicoterapia y psicobiología para explicar cómo una actividad accesible y sin exigencias técnicas específicas produce efectos biológicos medibles.

Marianne Rizkallah, experta en musicoterapia y directora de North London Music Therapy, afirmó al medio británico que “las investigaciones demostraron que cantar es excelente para nosotros físicamente, incluso para la salud respiratoria y cardiovascular, la función inmunológica y la memoria”.

Durante una clase en la Guildhall School of Music & Drama de Londres, Rizkallah explicó que el efecto positivo del canto también se relaciona con el placer. “Cantar libera endorfinas, dopamina y oxitocina, las sustancias químicas del bienestar asociadas a la alegría y los vínculos, y además estimula el nervio vago, lo que reduce el estrés y mejora el ánimo”, indicó.

Diversos estudios citados por The Telegraph concluyeron que el canto fortalece las defensas. Una investigación alemana comparó a quienes cantaban con personas que solo escuchaban música y detectó niveles más altos de inmunoglobulina A, un anticuerpo clave en la respuesta inmunitaria, en quienes practicaban el canto.

La doctora Daisy Fancourt, profesora de psicobiología y epidemiología en el University College de Londres, dirigió varias investigaciones sobre el impacto del canto en el sistema inmune.

En pacientes con cáncer, cantar semanalmente en un coro durante una hora se asoció con un incremento de citocinas, proteínas que ayudan al organismo a combatir enfermedades.

Fancourt explicó que “cuando las personas cantan se activan ciertos procesos biológicos, que parecen incluir la función inmunitaria”, y resaltó que la regularidad es determinante para sostener estos efectos.

La relación entre el canto y la memoria se apoya en bases neurocientíficas sólidas. Al activar zonas auditivas, motoras, emocionales y del lenguaje, el canto refuerza los procesos de codificación y recuerdo. Según la Sociedad de Alzheimer, en personas con demencia mejora la memoria a largo plazo, la fluidez verbal y la evocación de palabras.

Fancourt añadió que “la región cerebral involucrada en la memoria musical a largo plazo es una de las últimas en verse gravemente afectada por la demencia”, lo que explica por qué muchos pacientes conservan recuerdos musicales, incluso cuando otros se deterioran.

Investigaciones realizadas en Edimburgo y Helsinki también asociaron el canto con mayor facilidad para aprender idiomas y recuperar el lenguaje tras un ictus, así como con un incremento del volumen de materia gris en el cerebro.

El canto demuestra efectos positivos en personas con asma, EPOC y enfermedades pulmonares intersticiales. El profesor Stephen Clift, de la Universidad Christ Church de Canterbury, explicó que “al cantar, típicamente se inhala profunda y brevemente y se exhala de forma prolongada”, lo que fortalece los músculos respiratorios y mejora el control de la respiración.

En 2025, un ensayo clínico de la Universidad de Monash observó que pacientes con enfermedades pulmonares que asistieron a sesiones semanales de canto reportaron una calidad de vida significativamente mayor respecto de quienes no participaron en esta actividad.

En el ámbito cardiovascular, una revisión publicada en 2024 por el European Heart Journal destacó al canto como un recurso relevante para promover la salud del corazón.

Estudios anteriores sugirieron que cantar produce efectos cardiorrespiratorios comparables a caminar a paso ligero y contribuye a la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador clave de bienestar cardiovascular.

La liberación de endorfinas y oxitocina durante el canto, especialmente en grupo, se asocia con una menor percepción del dolor. Revisiones sistemáticas citadas por The Telegraph muestran que cantar reduce la intensidad del dolor en personas con afecciones crónicas.

La evidencia recopilada por el medio británico describe el canto como una actividad con impacto multisistémico, capaz de intervenir en procesos inmunológicos, neurológicos, respiratorios y cardiovasculares a través de mecanismos fisiológicos identificados.

Fuente: Infobae

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